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viernes, 19 de diciembre de 2008

Les femmes et le sexe


Viernes.
Inicio de la noche.
Mientras descubro blogs femeninos, realmente adictivos donde hay reflejos de mí y sensaciones no ajenas, y disfruto de las lecturas, es más voy desde sus primeras entradas para comprender sus historias, casi como si quisiera comprender la mía propia, el teléfono vibra.

Mensaje de texto:
Uno de aquellos a los que no amo pero con los que me divierto:

Hoy que haces?
Yo:
No sé, tal vez nada.
Él:
Pensé que capaz nos podíamos ver hoy, pasada mas de una semana desde la última vez fallida.
Yo:
Sería fino pero sin predespacho. Vamos a un point? No sé, produces la pauta? je, je.
Él:
Sin predespacho? Así tal cual?
Yo:

Si, no quiero beber, me da pereza. Mañana trabajo temprano.
Él:
Ajá entonces inventamos el mismo lugar?
Yo:
No sé no hay otro lugar?


Pasó un rato largo. Afortunadamente no me paré de mi cama, y no le di inicio a la jornada de maquillaje y ropa bonita. Rato después.

Él:
Sorry me vine a ksa estaba agotado.
Yo:
Paf! igual no necesitas excusas. Eres hombre con eso basta.
Él:
Wee

¿Entonces si estás cansado, igual querías un predespacho, mandaste la primera señal, diste el primer paso?. Es la primera vez que soy tan directa, tan al grano, tan poco tierna y disimulada. No sé porque intuyo que tal vez no le gustó que antes no conversaramos, al final creo que es un halago.



jueves, 18 de diciembre de 2008

Dirección Opuesta




Una vez más le había apostado a la cursilería.
Una vez más. La sensibilidad femenina es algo que está pasado de moda - pensó el lunes en la noche- hay que ser cruel - reafirmó.
Sentía miedo, en cada beso encontrado y cada rayo de luz, sentía miedo.
Sin embargo, la felicidad de encontrar magia en los balcones ajenos,
en una vieja canción cargada de nostalgia y una lluvia de besos, "la fiebre de un sábado azul y un domingo sin tristezas" había bañado su alma una vez más.

Por un momento su camino, hizo una parada en la estación de él.
Ahora, iban en dirección opuesta.

martes, 2 de diciembre de 2008

Habitación de Hotel


Al amanecer, un estacionamiento es la posada adecuada del preludio de una historia. En Caracas hay muchos hoteles de paso, “mataderos” le llaman, como si se tratara de un asunto de asesinos. Afortunadamente, implementan dicho término, porque en esos lugares se enviste una jornada sexual, en la que literalmente, se matan las ganas de estar con alguien. Debo confesar que no son mis espacios favoritos. No hay nada más ajeno a uno, que el jaboncito patético colocado en una ducha, unos minutos antes de envestir la faena.

Recuerdo la primera vez que fui a un hotel, “Hotel del Sur” se llamaba. Yo era una criatura, casi llegaba a la mayoría de edad, lo que más recuerdo de aquel día es que después, Paul y yo fuimos a comer helado de fresas. Rememoro aquel día con religioso detalle, pero no es el tema que atañe este relato.

Entonces, aquel foráneo recinto de espejos se convierte en algo único; aunque la situación haya sido repetida en diversas ocasiones. En lo personal, se vuelve una travesura, como si se tratara siempre de una pilatuna adolescente. Todo empieza en el lobby, como si evocara los 17, una risa nerviosa combinada a una mirada pícara entre los amantes es la mejor compañía, una antesala apropiada para el futuro encuentro.

Abordar la recepción, preguntar un precio, solicitar agua y condones, establecer esa complicidad estúpida con el o la recepcionista, y uno con su cara de culpable, egoísta de felicidad, tendiendo la mano para alcanzar la llave, de un número que en pocas ocasiones recordarás.

Normalmente, prefiero que me tomen de la mano a través de los pasillos, cual Alicia en el país de las maravillas, esperando hallar el número solicitado. Me gusta reírme, sentirme niña, establecer una infantil vergüenza, porqué sé que al girar la llave, el aposento se convierte en el tablado perfecto para ser mujer. Los episodios que en cada habitación se viven son tan distintos como las pieles que los protagonizan, un poco Amelié, me pregunto cuántos orgasmos podrían contarse, sucesivamente, en un pasillo de hotel. Prefiero sentir los míos, porque eso si, no hay nada más grotesco (para mí) que abordar uno de esos albergues nocturnos, sin la plena intención de alojar en esas cuatro paredes el recuerdo, la estela, el suspiro, de una noche de amor.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Delermiana 1. Nuestro segundo primer beso.


"Al chico del penthouse"


Si, como se lee, un segundo primer beso. El primer beso no lo recuerdo, fue hace mucho, y no vino cargado de romanticismo, no hubo un preludio, ni antecedentes telefónicos o cinematográficos. En aquella oportunidad, ese primer beso; aquel lejano, fue sin tapujos, el beso de un desconocido cuadrado en una salida de dos pa' dos. Años después nos volvimos a encontrar, pero no es metáfora de Tristán e Isolda ni de Romeo y Julieta, esto es absolutamente postmoderno, así visceral.

Esta vez, no había tensión ni manos sudadas, ni temor a rehcazos. Una obertura musical apropiada para disfrutar de un beso, un beso en su esplendor absoluto. Y es que puedes ser besado diez mil veces, pero un buen beso es como un excelente vino, difícil de conseguir.

Los ojos se miran, tratando de encontrar en la picardía de esa visión, el permiso absoluto para pasar, una risa nerviosa y feliz se apodera del entorno, y por fin los labios se encuentran, frondosos, llenos, carnosos, cálidos, se tocan, lenta, pausadamente, para evitar la pérdida de ese sublime silencio. Pienso en el capítulo 7 de Rayuela, la imagen de los cíclopes, gloriosa, pero este beso es distinto a ese; entonces cuando el silencio sagrado se hospeda en los labios, un manjar se deshace en la boca, una fresa salvaje, suave, cálida, deseosa, cariñosa.

Deleitas el sabor de su boca, el aroma, la sensación de haber encontrado en un beso, el beso anhelado, esponjoso, como un niño, en medio de una plaza, sediento de correr y de jugar, recibe un helado, para calmar la sed y nutrirse de olores y sabores, todo, absolutamente todo, se vuelve glorioso. Sensación deidificada, que se esparce en la boca, entonces viene la mejor parte, el centro del helado, esa sorpresa, ese estallido: sientes como se aprietan, se retuercen, se glorifican, se anhelan y una mano acaricia tu nuca, haciéndote sentir que ese momento es todo lo que llena ese espacio, giran, se estremecen y se encuentran, en una sola saliva, en la humedad de haber hallado al fin, un universo, ese segundo primer beso.

sábado, 26 de abril de 2008

Primer Round


La ciudad descansa, el ruido de las cornetas cesa, las santamarías han hecho su deceso diario. Mientras tanto las luces se encienden, el tráfico, milagrosamente, se vuelve fluido. Me quito mis zapatos, abandono la billetera en una de las mesas de noche, me sirvo tres dedos de whiskey y me dirigo a mi cómodo sofá.
El teléfono suena. Mi tranquilidad se ve interrumpida. Es Nora, otra vez puntual. He pensado mas de una vez que pudo haber instalado alguna cámara secreta en mi casa para ver lo que hago, pero es imposible; Nora no tiene donde caerse muerta. Otra vez puntual, justo cuando estoy a punto de instalarme, hoy juegan el Manchester contra el Barca, quiero ver el partido en paz. Un par de cigarros y unos tragos de alcohol para superar el estrés de la ciudad y la monotonía del trabajo.
Nora hace que pierda mis cabales, cuando me acosa lo único que me provoca es salir corriendo a buscar algo en que distraerme, como si fuera poco haber dejado parte de mi vida, ella quiere saberlo todo, si pudiera contar cuantas veces respiro al día, ella me pediría una cuenta de eso.
Fuera de mis casillas, es lo que logra, estaba tranquilo, pero ahora ni el partido quiero ver. Enciendo la radio y de fondo la voz de Ivan Matta me atrofia el cerebro, sin embargo en su programa hay un especial del rock nacional, y su particular voz anuncia una canción de La Muy Bestia Pop: Llave. Recuerdo ese video en Puma TV, y recuerdo esa canción de fondo en Teatro 8 un 31 de diciembre, absolutamente drogado.
Marco el número de Alfredo, en 20 minutos en los chinos de los palos grandes. Hace más de 10 años que Alfredo y yo nos conocemos, un whiskey en los chinos me caerá bien. Alfredo no vino solo, tenía que traer a la puta de Vicky, si, ahora son supuestamente novios, rolo e' mamaverga es lo que es esa jeva. Si Alfredo supiera que me la cogí hace más de 5 años en una rumba, me la llevé al baño del local y ahí la bicha esa me lo soltó todito. Es buen polvo, por eso es que ha durado con él, por lo demás no tiene nada que ofrecer. Puta, no podía venir solo.
Después de los chinos vamos a Barra Bar, es la misma vaina de siempre, las caras de antes, de ayer, de mañana, alguien pone salsa vieja, yo paso al baño directo con Vicky, me meto unos pases. Me caen de maravilla, la curda empezaba a afectarme. Esta noche es rockanroll. Ahora me siento más seguro. Nora ha llamado mas de 5 veces, mañana le diré que me quedé dormido.
Alfredo y yo conversamos en la barra, Vicky baila como toda una puta, perréandole a cuanto tipo conoce. Alfredo ni se inmuta, la coca lo tiene acelerado y no hace más que hablar de la producción de una película de unos rusos que vienen. Ahora los rusos filman en Venezuela, este absurdo cuento del socialismo hace que la URSS se despierte en el corazón de muchos. Patria, socialismo o muerte, Hitler, Chávez, el peo de los paramilitares.
En la pared del bar se proyectan imágenes de Betty Page y del Santo, a quien coño se le ocurre que esa vaina pega con esta música. La cosa en Barra Bar ha muerto, apenas son las 3 de la madrugada, Alfredo y Vicky desaparecieron hace un rato, seguro se la está reventando en el baño, así como a ella le gusta. Hace rato pasé del whiskey a la birra, esta mierda es demasiado cara. Los malditos bolivares fuertes, la misma vaina. Ahí viene Gustavo, el editor de la revistica esa, ahorita seguro se pone intenso con su vaina de la literatura, mejor me pierdo de aquí, dónde coño andaran estos dos. Sino los dejo, allá ellos que se vayan por su cuenta.
La Avenida Blandín esta vacía, afuera una valla gigante de una tipa que esta buenísima comiéndose una arepa con un vestido de gala, coño ahorita ni loco me como una arepa. Pero a ella si me la comería completica. Justo cuando voy saliendo del estacionamiento de mata de coco, Alfredo y Vicky me entucan. Se suben al carro, acelerados, un pase más, y vociferan que pa'l maní, a mi me da ladilla, mas salsa de mierda no. Y al maní menos, pongo gasolina en la blandín y ellos hablan hasta por los codos. Vicky nos cuenta no sé que de alguien que le dijo para hacer un casting, puro balbuceo nocturno, pura verborréa, toda halada.
Conduzco por la avenida Francisco de Miranda y me meto por la Libertador, las putas, los travestis. Nos detenemos en una esquina y una de las putas se acerca a la ventana del carro, Vicky le grita pedazo e' puta y yo pico con los cauchos. Nos cagamos de la risa y doblo en la próxima esquina. Ningún maní es así, pa' la frasca es que vamos, a ver si me controlo un culo que baile flamenco.
Aquelarre en la frasca, todos los panas de Vive están ahí. Un clásico, Lalo aparece con un culo nuevo, ese tipo es más feo que una patada en las bolas y siempre anda con sendos culos. Hijoeputa. Unas cervezas, los mismos de siempre tocan las canciones de siempre, un coro de locas borrachas bailan pero ninguna me atrae, me consumo entre el baño, los pases y el alcohol.
Salimos de la frasca a las 9 de la mañana, afuera en PDVSA la gente trabaja, la calle el tráfico. Vicky y Alfredo proponen el hotel de Bello Monte. Uno paga la habitación y en la terraza hay una piscina. Pasamos el día ahí. Mas pases, mas curda, más locura.
Vicky anuncia que vienen unos panas. Un rato después aparece una visión. Es delgada, preciosa, con su cara lavada, fresca, el cabello largo oscuro y liso amarrado en una cola, blanca. Me sonríe. Se llama Verónica, estudia artes, tiene 23, es hermosa. Conversamos largamente. Definitivamente hay algo entre nosotros.
La noche converge de manera sigilosa, no me he dado cuenta de lo rápido que han pasado estas 24 horas. Non stop, directo, sin dormir. Joaco cumple años. Una reunión de petit comité en su casa. Si ella va, yo voy. Sino me voy a mi casa.
2 de la mañana y ella sigue hablando conmigo, la beso y me responde, es linda, ya hace muecas de lo halada que está pero aún así, me gusta. Me pide la cola a su casa, está cansada. Nos vamos, vive en la trinidad, en un apartamento que le regalaron sus padres, vive sola. Me gané la lotería, bonita, divertida e independiente, voy en góndola.
Subimos a su casa, bastante desordenada para lo que yo esperaba. Quien sabe, la mujer que limpia no ha venido. Me lleva directo a la ducha, nos bañamos, mientras nos acercamos recuerdo ciertas líneas de un poema de Bukowski, "nos gusta ducharnos después (a mí me gusta el agua más caliente que a ella) y ella me lava primero me extiende el jabón por los huevos", ella me está volviendo loco.
Al despertar miro mi reloj son las 10, no he llamado a mi casa en dos días, prendo el celular y me atorran los piticos de los mensajes de texto y de voz. Seguro Nora debe andar como loca, que se vaya a la mierda, después me arreglo con ella. Pero a la casa si tengo que ir. Me quiero cambiar de ropa, apesto a curda y coca. Ella se levanta, me sonríe, me abraza.
- Me tengo que ir - Le digo.
Su mirada cambia, la jeva se ilusionó, yo le digo que la llamo en la tarde para ir al cine en la noche y ya, se le quitará todo, así son ellas, con una promesa de una próxima cita se quedan tranquilas. Too Easy.
- A mi con ese cuentico no me convences - Me dice
- ¿Qué crees tu? Que yo soy una puta? - dice - ya me la cogí, ya no quiero nada más-
Empieza a gritar, cierra la puerta del apartamento y guarda las llaves en su bolsillo. De aquí no sales mamagüevo, me grita. No entiendo nada, capaz y es una pesadilla, aún no me he despertado, dónde esta la chica dulce de la noche anterior. Se vuelve loca. Al mejor estilo de Dr. Jekyll and Mr. Hyde, nunca termine de leerme ese libro, si al menos supiera el final.
Me obliga a ver una película de Michel Gondry, eterno resplandor de no sé qué, no le paro ni media bola, lo que quiero es irme. Voy al baño, cuando abro el gabinete encuentro cientos de pastillas, lexotanil, antidepresivos, una jevita intensa, mínimo bipolar. Coño.
Al salir del baño la veo con mi teléfono en sus manos. ¿Quién coño es Nora?. Preguntas absurdas. Interrogatorio. Esta tipa debería trabajar con la KGB, no digo yo malditos rusos, los tienen en todos lados, el comunismo loco. ¿No te da pena que tienes novia y me cogiste mamagüevo?. Si quieres la llamamos y le contamos lo que has estado haciendo. Para que no se preocupe más. Y sepa que no la has pasado mal.
La rabia se apodera de mí, tengo ganas de caerle a coñazos, la empujo, dame las llaves coño. Forcejeo. La puta tiene fuerza, no lo logro, no me da chance de agarrar las llaves. Corre hacia la cocina.
Me asomo a la ventana. Piso 17. No hay forma de escapar, hay que salir por la puerta. No existe alternativa. Voy a gritar, alguien me oirá, algo tiene que pasar. Tengo que salir de acá.
Si piensas pedir ayuda, estás loco, porque digo que me intentabas violar. Un cuchillo la acompaña, se volvió loca. Dime que me quieres. Menciona al menos 5 cosas que te gustan de mí. Ella está desvariando. Rompe en llanto. Sentada en el piso, su imagen es patética. Se levanta de nuevo y me pide disculpas. Me dejas ir, le pregunto y se vuelve loca de nuevo. No te vas, de aquí no te vas, no me vas a dejar sola. Mi teléfono suena. Ella contesta. Estamos tirando zorra. Cuelga.
Nora me va a matar. Sino me mata la puta esta antes. En un descuido deja mi celular al alcance. Lo agarro. Le pido permiso para ir al baño, me deja. Llamo por teléfono. Nora nodeja de gritar. Susurro. Me tienen secuestrado. Escúchame. No me escucha. Parece que las mujeres solo saben gritar.
Dónde esta tu teléfono. No sé tu lo tenías. Dámelo. No lo tengo. Desnúdate. Mira cómo me tienes el apartamento. Desnúdate chico, te lo digo. Es el acto más indignante de mi vida, desnudo y limpiándole el apartamento a la jeva loca. Ni Felipe el de Mafalda pasó tanta pena.
Estoy acostado en su cama, ella me toma de la mano y la película se sigue repitiendo eternamente, mi teléfono está a su lado. Ella lo puso en silencio.
¿Quieres algo de tomar?. No, lo que quiero es ir a mi casa, coño. - Si, algo de tomar me caería bien- le digo. Risas de ella. Prepara algo en la cocina. Regreso al baño, busco un lexotanil. Mi amor ¿te ayudo?. Si, ven pásame el azúcar. Es un té que traje de Aruba, si te lo tomas te vas a tranquilizar un poco, has estado bastante alterado.
Pongo el lexotanil en su té. No se da cuenta. Se lo toma. Me tomo mi té, aunque me da miedo.
Por fin duerme. Tomo las llaves. Salgo lo más rápido que puedo. Autopista de regreso a Los Palos Grandes, de donde nunca debí salir.
Ella se despierta. En el espejo hay una nota en lápiz labial.
No más barrancos rolo e' loca.
Nunca más me tiro un barranco. Literalmente.
FIN